Se estiró y apagó la pequeña lamparita quedando completamente a oscuras.
Empezó a besarme la espalda y pasar su mano hacia adelante empuñando mi miembro. Me gemía al oído llena de placer y empujaba su pelvis hacia adelante haciendo que chocara contra mis nalgas.
- Ah Camilo, me gustas tanto, ni siquiera puedo aguantarme
Esos dedos intrépidos y hábiles, capaces de pintar una obra de arte en segundos se colaron hasta mi boca, los metió dentro para enjuagarlos en mi saliva, un sabor terroso y fuerte inundo mis papilas gustativas, que confundidas, se debatían entre la melancolía del grafito y la promesa de la aventura.
- Quiero hacerte mío
Sus dedos empapados, bajaron deslizando mi torso siguiendo la columna, hasta sentir su dedo indices pulsar mi agujero. No podía entender de donde provenía tan inmenso y adictivo placer.
- Ahhh ahhh Ingrid que haces83Please respect copyright.PENANASqKtkphBdU
- Shh, no te resistas, no tiene sentido83Please respect copyright.PENANACR9ZjTDQah
- Ingrid, por favor
Lo movía en círculos y mi miembro endurecido daba saltos de placer, mientas que ella con su otra mano lo apretaba como si quisiera ahorcarlo.
- ¿Por qué detener algo que te da tanto placer?83Please respect copyright.PENANAPd2SIAgVe3
- No es correcto, ahhhh83Please respect copyright.PENANA9Z1X5ASO4n
- En el amor, no hay nada correcto83Please respect copyright.PENANAkBy58uDwZ0
- Ingrid, yo nunca...83Please respect copyright.PENANA6PpngIfXxP
- Lo sé, quiero ser la primera
Su primera falange se abrió paso en mi interior, se sentía incomodo y extraño pero placentero. Trataba de empujarle la mano para que la quitara, pero más por vergüenza que no porque se sintiera mal.
- Ya relájate, no te resistas, es inútil83Please respect copyright.PENANA3XVqmcfljr
- Oh dios ahhhh
Empujó lentamente y sentí como se iba adentrando con cada falange de su dedo hasta el fondo y mi miembro quería explotar. Luego, lo empezó a sacar a la misma velocidad y el placer se multiplico por mil.
- Suave, hazlo suave83Please respect copyright.PENANAfy9QVvmITR
- Claro que si mi amor, como tú quieras
Maldita sea, esto no podía ser posible, esta mujer era como una sirena que me encantaba con su voz, ¿acaso no iba a ser capaz de decile que no a nada de lo que me pidiera?
Poco a poco, lentamente se fue abriendo paso, el placer era infinito, sus gemidos en mi oído, sus senos erectos y excitados punzaban mi espalda y el movimiento pendular de sus caderas me hacían estremecer.
- Oh Ingrid, por favor, que haces...83Please respect copyright.PENANAbSDiCI2AvA
- Comerme ese delicioso y provocativo culito
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